jueves, 18 de octubre de 2012

Catequesis del Papa en el Año de la Fe - I - Introducción

Plaza de San Pedro.
Miércoles 17 de octubre de 2012.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy desearía introducir el nuevo ciclo de catequesis que se desarrolla a lo largo de todo el Año de la fe recién comenzado y que interrumpe -durante este período- el ciclo dedicado a la escuela de la oración. Con la carta apostólica Porta Fidei convoqué este Año especial precisamente para que la Iglesia renueve el entusiasmo de creer en Jesucristo, único salvador del mundo; reavive la alegría de caminar por el camino que nos ha indicado; y testimonie de modo concreto la fuerza transformadora de la fe.

La celebración de los cincuenta años de la apertura del concilio Vaticano II es una ocasión importante para volver a Dios, para profundizar y vivir con mayor valentía la propia fe, para reforzar la pertenencia a la Iglesia, «maestra de humanidad», que, a través del anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos y las obras de caridad, nos guía a encontrar y conocer a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Se trata del encuentro no con una idea o con un proyecto de vida, sino con una Persona viva que nos transforma en profundidad a nosotros mismos, revelándonos nuestra verdadera identidad de hijos de Dios. El encuentro con Cristo renueva nuestras relaciones humanas, orientándolas, de día en día, a mayor solidaridad y fraternidad, en la lógica del amor. Tener fe en el Señor no es un hecho que interesa sólo a nuestra inteligencia, el área del saber intelectual, sino que es un cambio que involucra la vida, la totalidad de nosotros mismos: sentimiento, corazón, inteligencia, voluntad, corporeidad, emociones, relaciones humanas. Con la fe cambia verdaderamente todo en nosotros y para nosotros, y se revela con claridad nuestro destino futuro, la verdad de nuestra vocación en la historia, el sentido de la vida, el gusto de ser peregrinos hacia la Patria celestial.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Campaña de oración por la Evangelización

Ya está activo el sitio de la Campaña de oración por la Evangelización del mundo lanzado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y por las Obras Misionarias Pontificias, en particular por la Pontificia Unión Misionaria.

El sitio que todavía está en construcción, está en cuatro idiomas (italiano, inglés, francés y español) y se divide en varias secciones: Oración por la evangelización, oración interior, oración Mariana, Intenciones de oración, contribuciones desde el mundo...

domingo, 14 de octubre de 2012

I - Nueva Evangelización y Nuevo Catecismo

Mons. Esteban Escudero

Una convocatoria del Papa. A través de la Carta Apostólica “Porta Fidei”, el Papa Benedicto XVI ha convocado el “Año de la Fe”, del 11 de Octubre de 2012 al 24 de Noviembre de 2013. Como sabemos, este “Año de la Fe” se convoca coincidiendo con el cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II y los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Además, en Octubre de este año, se tendrá en Roma un Sínodo especial de obispos dedicado a la “nueva evangelización”.

Dimensión catequética del Año de la Fe. En su carta Apostólica, afirma el Papa: “Para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe, todos pueden encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica un subsidio precioso e indispensable. Es uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II. En la Constitución apostólica “Fidei depositum”, firmada precisamente al cumplirse el trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, el beato Juan Pablo II escribía: “Este Catecismo es una contribución importantísima a la obra de renovación de la vida eclesial... Lo declaro como regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial”.

I - Nueva Evangelización y Nuevo Catecismo

Catequesis de Mons. Escudero en Evangelización Digital



sábado, 13 de octubre de 2012

Fue un día espléndido aquel 11 de octubre de 1962

INÉDITO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PUBLICADO CON OCASIÓN DEL 50 ANIVERSARIO DE LA APERTURA DEL CONCILIO VATICANO II

Fue un día espléndido aquel 11 de octubre de 1962, en el que, con el ingreso solemne de más de dos mil padres conciliares en la basílica de San Pedro en Roma, se inauguró el concilio Vaticano II. En 1931 Pío XI había dedicado este día a la fiesta de la Divina Maternidad de María, para conmemorar que 1500 años antes, en 431, el concilio de Éfeso había reconocido solemnemente a María ese título, con el fin de expresar así la unión indisoluble de Dios y del hombre en Cristo. El Papa Juan XXIII había fijado para ese día el inicio del concilio con la intención de encomendar la gran asamblea eclesial que había convocado a la bondad maternal de María, y de anclar firmemente el trabajo del concilio en el misterio de Jesucristo. Fue emocionante ver entrar a los obispos procedentes de todo el mundo, de todos los pueblos y razas: era una imagen de la Iglesia de Jesucristo que abraza todo el mundo, en la que los pueblos de la tierra se saben unidos en su paz.

jueves, 11 de octubre de 2012

Homilía de nuestro Obispo en la Apertura del Año de la Fe

Homilía de Mons. Escudero en la Apertura del Año de la Fe

 

Hace tan sólo unas horas, Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha inaugurado solemnemente en Roma el Año de la Fe. Este “Año de la Fe” se convoca coincidiendo con el cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II y los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

Refiriéndose a la conmemoración del concilio, el Papa, en la homilía de la misa de apertura del Año de la Fe, esta misma mañana, nos ha dicho: “con el fin de que el impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión, es necesario que ella se apoye en una base concreta y precisa, que son los documentos del concilio Vaticano II, en los cuales ha encontrado su expresión. Por esto, he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la “letra” del concilio, es decir, a sus textos, para encontrar en ellos su auténtico espíritu y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos /.../ Los Padres conciliares querían volver a presentar la fe de modo eficaz, y si se abrieron con confianza al diálogo con el mundo moderno era porque estaban seguros de su fe, de la roca firme sobre la que se apoyaban /.../ Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la Fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad de ello, todavía más que hace 50 años. Y la respuesta que hay que dar a esta necesidad es la misma que quisieron dar los Papas y los Padres del concilio, y que está contenida en sus documentos /.../ Si ya en tiempos del concilio se podía saber, por algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor. Se ha difundido el vacío. Pero, precisamente a partir de la experiencia de este desierto, de este vacío, es como podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres”.