domingo, 11 de noviembre de 2012

V - Un Dios creador del mundo

Mons. Esteban Escudero
 
La pregunta por los orígenes. En la vida ordinaria, estamos tan metidos en los problemas y ocupaciones de cada día, que no pensamos en algunas cuestiones que, sin embargo, pueden tener repercusiones importantes para nuestro destino como personas: ¿El mundo se hizo solo o lo creó un Dios inteligente? ¿Venimos de la materia o venimos de Dios? ¿Es la casualidad, lo irracional, el principio de todo o, por el contrario, el principio del mundo es la razón creadora, la libertad divina, el amor de Dios? Las ciencias de la naturaleza nos van explicando cada vez con mayor precisión cómo es el mundo, dando por supuesto el hecho familiar de que el mundo existe. Mas esto constituye también un problema, el mayor de los problemas: ¿Por qué existe el mundo? ¿Por qué existe el hombre?

La respuesta de la Biblia. La contestación que da la Revelación de Dios al hombre sobre estas preguntas fundamentales es muy clara: “Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. /.../ Dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó” (Génesis 1, 1-2. 26-27).

V - Un Dios creador del mundo

Catequesis de Mons. Escudero en Evangelización Digital



miércoles, 7 de noviembre de 2012

Proposiciones de los participantes en el Sínodo sobre "Nueva Evangelización"

Se han presentado las Proposiciones que los participantes en el Sínodo sobre “Nueva Evangelización y transmisión de la fe” han enviado al Santo Padre Benedicto XVI. Este elenco de Proposiciones, se han distribuido en cuatro secciones: la “naturaleza de la nueva evangelización”, el “contexto de la misión actual de la Iglesia”, las “respuestas pastorales a las circunstancias de nuestros días” y los “agentes/participantes de la nueva evangelización”.


Asimismo, durante la XXII Congregación General, la última del Sínodo, en la que se votó la lista final de las Proposiciones, Benedicto XVI dirigió unas breves palabras a los Padres sinodales:

“Ya que tengo la palabra -dijo el Santo Padre- aprovecho para expresar mi saludo más cordial a los nuevos cardenales. Con este pequeño consistorio he querido completar el consistorio de febrero, en el contexto de la Nueva Evangelización, con un gesto de la universalidad de la Iglesia, mostrando que la Iglesia es Iglesia de todos los pueblos, habla en todas las lenguas y es siempre Iglesia de Pentecostés; no es Iglesia de un continente, sino Iglesia universal. Efectivamente, era esta mi intención; expresar este contexto, esta universalidad de la Iglesia; es también una hermosa manifestación de este sínodo. Para mí ha sido realmente edificante, consolador y alentador ver, aquí, el espejo de la Iglesia universal con sus sufrimientos, amenazas, peligros y alegrías, con la experiencia de la presencia del Señor, incluso en situaciones difíciles”.
 
“Hemos visto como la Iglesia, también hoy, crece y está viva (...) Aunque si siente vientos contrarios, la Iglesia siente sobre todo, el viento del Espíritu Santo que nos ayuda, nos enseña el camino certero; y así, con entusiasmo redoblado, estamos en camino y damos gracias a Dios porque nos ha dado este encuentro realmente católico”, concluyó.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Como la samaritana en el pozo

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS

Vigésima Congregación General de la XIII Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
Ciudad del Vaticano. 26 octubre de 2012

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Hermanos y hermanas:

“Gracia a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Rm 1, 7). Obispos de todo el mundo, invitados por el Obispo de Roma, el Papa Benedicto XVI, nos hemos reunido para reflexionar juntos sobre “la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” y, antes de volver a nuestras Iglesias particulares, queremos dirigirnos a todos vosotros, para animar y orientar el servicio al Evangelio en los diversos contextos en los que estamos llamados a dar hoy testimonio.

1. Como la samaritana en el pozo

Nos dejamos iluminar por una página del Evangelio: el encuentro de Jesús con la mujer samaritana (cf. Jn 4, 5-42). No hay hombre o mujer que en su vida, como la mujer de Samaría, no se encuentre junto a un pozo con una vasija vacía, con la esperanza de saciar el deseo más profundo del corazón, aquel que sólo puede dar significado pleno a la existencia. Hoy son muchos los pozos que se ofrecen a la sed del hombre, pero conviene hacer discernimiento para evitar aguas contaminadas. Es urgente orientar bien la búsqueda, para no caer en desilusiones que pueden ser ruinosas.

viernes, 2 de noviembre de 2012

IV - Creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo

Mons. Esteban Escudero

La pregunta por Dios. Son muchos los millones de personas que creen en Dios. Los musulmanes rezan cinco veces al día a Alá, el Dios único, Creador y Juez del mundo. Los hindúes afirman que todo en el mundo procede de Brahma, aunque luego adoran multitud de dioses y diosas. Los budistas guardan silencio ante el misterio de Dios y sólo esperan que, tras la supresión de todo deseo en el mundo, gozar al final de la gran paz del Nirvana. Así podríamos ir describiendo las distintas representaciones que tienen de Dios, o de los dioses en el caso del politeísmo, las distintas religiones que se han dado en la historia de la humanidad. Por eso, a todo creyente le puede asaltar en algún momento estas preguntas: ¿todas las religiones son iguales? ¿Hablan todas de la misma forma de Dios? ¿Son todas las representaciones de Dios igualmente verdaderas? ¿Cómo es el Dios verdadero? ¿Será el cristianismo tan sólo una forma, igual que las otras, de hablar de Dios?

La manifestación de Dios. Aunque parezca extraño decirlo, sólo Dios se conoce a sí mismo y lo que los hombres hemos dicho de él a lo largo de la historia han sido siempre aproximaciones, basadas en las huellas que él ha dejado en la naturaleza creada, en las experiencias de los místicos de todas las religiones o en las imágenes que cada persona se ha ido formando de él en su vida. Al igual como ocurre con cualquier persona de nuestro alrededor, de la que conocemos la intimidad de lo que ella es, es decir, sus sentimientos, sus anhelos, sus temores, sus proyectos etc., sólo cuando se nos abre en la confidencia y nos habla de sí misma, igual pasa con Dios. Sólo cuando él se nos ha manifestado y nos ha hablado de sí mismo, podemos decir que nos estamos acercando a un conocimiento más verdadero de él, aunque nunca la inteligencia finita del hombre podrá comprender plenamente el misterio de Dios.

IV - Creo en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo

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